Ensayo General

Aquí,

Con todas las influencias recibidas,

Aquí vivimos.

Con el Orden en Las Indias,

Con la Conquista Americana y

La Esperanza Europea.

Aquí,

Donde el colombiano llora su sangre,

El panameño lamenta su llaga,

Donde el brasileño protege su grosa mata,

Y el boliviano llora en seco.

Donde peruanos y ecuatorianos discuten,

El argentino, se disculpa un minuto para ir al baño.

Aquí,

Donde la política nos obliga a sus tonos de verde favoritos,

El rectangular y el cuadrado,

Aquí vivimos,

Donde nadie ve el negro,

Blanco fácil de cualquier color.

Aquí,

Donde la vida tiene diez reglas, o todas o ninguna,

Donde la psicología acusa

El Síndrome del Color Morado,

Donde el honesto toma vacaciones y

El corrupto no descansa nunca,

Aquí vivimos,

En la incerteza de lo imposible,

En la ficción de un sueño letal.

Aquí,

Donde el hambre empuja las gargantas para que se autodevoren y

Donde otros ignoran sus gargantas,

Aquí,

Donde el hambre reina en lo amarillo y

Hablar de él nos convierte en colorados,

Aquí,

Donde nadie demostró tener sangre azul y

Donde todos creen estar en la franja cromática

De la normalidad, somos todos grises.

Aquí,

Donde tantos se levantaron y cayeron

En las calles o en los parques o

Murieron en medio  del murmullo urbano,

De muerte anónima, en algún pasillo oscuro,

En un día de sol o, en terapia intensiva,

Aquí vivimos,

En la intrascendencia de una obra mal escrita

Que no conoce su día inaugural.

Aquí,

Entre quienes bendicen y maldicen,

Entre quienes admiran y deploran,

Entre los que saben todo y no saben nada.

Donde la vida se presenta en varios actos y sin ningún final,

Aquí vivimos.

En la improvisación programada,

En el abandono inculcado,

En una  discapacidad motora,

En una parálisis de memoria,

En un monólogo histórico,

Que nos sorprende mudos en cada acto,

En cada personaje, en cada pasaje

De su accidentada y corta vida.

Felices de no arriesgar

Suelo, familia y propiedad,

Vamos perdiendo todo mientras soñamos con

La vida real,

El éxito y el fracaso,

La condena y  el aplauso,

Todo esto, antes de levantarse el telón  de la realidad,

Dichosos de vivir en la antesala de lo cierto,

En el umbral de lo concreto,

En la frontera de “Wonderland”,

Aquí y así vivimos,

Dentro de un cascarón y habitualmente,

Haciendo cáscara…

Con los que saben lo que hacen

Y los que ni saben si son o están,

Ambos o ninguno -los verbos son permisivos-,

Con los que han visto la versión real y no se asustaron,

Con los que no querrían ver nada porque es insoportable,

Con los pocos que miran de frente y los muchos que dan la espalda,

Con todos ellos vivimos y no sin que nos cueste bastante…

Y así seguimos en esta representación absurda

Del tango a la tonada, de Gardel a Tormo y de éste a Baglieto,

De Minelli a Bob Fosse,

De la RAI a la T.V. Española,

Sin Marilinas Doradas,

Sin Sofías o Marcelos,

Sin Buñuel ni Pirandello,

Donde El viento se llevo todo,

Donde las Campanas no doblan por nadie,

Aquí vivimos,

En la seguridad de que nunca se levante el telón,

Con los actores inhibidos,

Con un público crónico en la prueba,

Con un libreto sangrado y

Esperando el día inaugural…

Aquí vivimos,

En la tranquilidad y el resguardo de este

Ensayo General.

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