Testamento

Te dejo,

Los libros que no he leído.

Te ofrezco mi muerte.

Y éste, como tantos otros poemas vacíos.

Te dejo,

Las canciones que aún no compuse

Las letras que aún no escribí,

Los paseos que no daremos.

Te dejo,

Como pieza única y mejor,

Los pensamientos que no tuve,

Las emociones no vividas,

Las sensaciones que no conocí.

Te dejo,

El aliento del suspiro final,

El adiós del momento fatal.

El reloj que detenga mi vida y,

Te dejo también,

El calendario a partir de mi muerte.

Te dejo,

Varias páginas en blanco,

Los días libres, las noches enteras.

Todo el porvenir y lo misterioso, pues,

Si te dejara  todo lo que tuve,

Todo lo que conozco,

Pobre serías,

Como yo lo fui.

 

                                                                       Río de Janeiro, 15-8-88, 02:40 hs.

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