ElCairo2030

Antes de sentarse, pensó en el lado oportuno y su ángulo para mirar por la ventana. Estaba complacido con la vista. Decidió comer algo, aprovechando como punto de apoyo, esas ventajas de la modernidad como una bandeja de plástico, tan deleznable material como contaminante y tan útil a la hora de arrojarlo a la basura para su reciclado como convertible en azúcares.

Según se escuchaba a lo lejos en su Computronic-SúperPower, ya comenzaba un periplo, acompañado de un sopor, el que ignoraba si duraría unos segundos o varios años. En su visión tipo crepuscular -pues, era casi ciego-, alcanzó a ver pirámides, esfigies bellas y esplendorosas y un río que era el principio de toda la sabiduría del África y todo el fin de la grandiosidad de lo inexplicable. Era, nada más y nada menos que, El Nilo y estaba con sus nublados ojos,  en los Altos de El Cairo, 2029.

Como primera medida, se dio cuenta que  lo atrapaba el Islám y se hizo  Musulmán. De tal suerte, contrajo matrimonio compulsiva, erótica y sensualmente con tantas mujeres como pudo enamorarse y mantener al mismo tiempo, dando este número 52 en un año.

Fue así que engendró un hijo por semana, al tiempo de cada mujer y, al cabo de los meses que marcaba el vientre materno, ya contaba con sus 52 descendientes. Tuvo 26 hembras y 26 machos. Las hembras fueron llamadas por sus madres Isis, como la diosa de la Fecundidad, Fertilidad y Femeneidad y los  machos, fueron llamados Amon Ra, como el dios supremo de Egipto.

En los días de 2030, se dieron los 52 alumbramientos de Amon Ra e Isis y se bailaba y cantaba con solemnidad, pagada esta a los dioses pues, Maggiorano -en un segundo plano-, había quedado como el padre olvidado de occidente y las madres de esta increíble progenie, ofrecían el primer apellido por ser Las Más Hermosas Hijas de Egipto y estos Descendientes, eran Sangre de León hecha Triunfal en El Nilo y para gobernarlo por centurias.

Así fue que, con poca visión y la ayuda de las 52 madres, todas las niñas y niños fueron educados con la ciencia y la técnica de la jungla, del rugir del león, del silbido de la serpiente, del zumbido del halcón al volar, de la carga del rinoceronte y del bramido de los elefantes. Los cocodrilos fueron el plato fuerte a la hora de cuidarse de  los juegos en el río  y de repente, uno de los niños o varios de ellos, ¡lo salpicaron!

Maggiorano, reflexionó un instante y vio que se le estaba cayendo el agua de su botella de entre las manos en el mismo sillón de la ventana que apuntaba al Oeste en su casa de Mendoza.

Se incorporó lentamente, se restregó los ojos, y viendo con un poco de claridad, percibió que la luz roja de su Compusonic-Color, le indicaba una llamada de larga distancia. Respondió con cautela y dijo: «- ¿Sí?»

Se escuchó desde el Profundo Nilo, desde el Alto Valle, desde Keops, Kefrén y Micerino, un grito de 52 voces infantiles que le dijeron, » -Usuario: Papásiemprecontigo. Contraseña: ElCairo2030″.

Juan Mangione

Mendoza, 27 de agosto, 2018, 20:20´

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