¡Yo Quiero ser un Risonario!

¿De dónde proviene la idea -si es que esto puede ser llamado así-, de que todo el mundo puede o deber transformarse en millonario? ¿ A quién o a qué cultura del Planeta Tierra se le ocurrió inocular tal barbaridad en el seno de una sociedad global casi famélica y con necesidades, sin contar, las enfermedades y plagas que padece?

¿Sabían que en Yemen, este año se sumarán 3.5 millones más de hambrientos a los 8 millones que ya posee? ¿Sabían que hay muertos civiles en Nicaragua y Venezuela? ¿Sabían que tiemblan gobiernos en todo el mundo  pues, no  hay millonario que detenga la catástrofe generada por el pensamiento redentor de ellos mismos? ¿Dónde han visto ustedes que un millonario salve al  mundo?

¿Cuando supieron que Mahoma, Buddah, Cristo, Confucio, Lao Tse, Krisnamurti, Osho, Spinoza, Ghandi, Golda Meier, Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, entre tantos otros y otras figuras, hombres y/o mujeres, fueran o aspirasen a ser millonarios para hacer algo por el vasto y decrépito mundo que les tocó enfrentar y solucionar, parcialmente en sus dolencias?

La Ley de Pareto, argumenta que el 20% de la población mundial, posee el 80% de las riquezas y viceversa. El restante 80% del mundo, sólo vive con el 20% de las riquezas remanentes. Lo vemos con los conceptos de Vilfredo Pareto:

“… Pareto enunció el principio basándose en el denominado conocimiento empírico. Estudió que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco»; se establecían así dos grupos de proporciones 80-20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de ese mismo algo. En concreto, Pareto estudió la propiedad de la tierra en Italia y lo que descubrió fue que el 20% de los propietarios poseían el 80% de las tierras, mientras que el restante 20% de los terrenos pertenecía al 80% de la población restante…”

(Los dejamos con un video ilustrativo para que se sirvan estudiar aquellos que nunca tuvieron acceso a tales nociones. ¡Gracias!). Video de Pareto

¿Sabían ustedes que cada 15 segundos muere un menor de edad en el mundo? ¿Sabían también que los millonarios que todo el mundo pretenden ser, van al África y Asia a diezmar y asesinar a los mejores ejemplares de la  fauna universal y, ya casi no se pueden contar los ejemplares de Snow Leopards, elefantes, rinocerontes, jirafas, cebras, leones machos alfas remanentes? ¿Sabían todo esto y por causa y culpa de los llamados, “millonarios”?

Usted, ¿aún quiere ser o transformarse en uno de estos, así llamados triunfadores del planeta? ¡Yo, no! Por ningún motivo y por ninguna causa: ¡Yo quiero ser un Risonario!

Yo quiero reír de alegría y pensar que, en mi niñez, a mi madre, le pedía una merienda a las seis de la tarde y no una tarjeta de crédito. Me place pensar y me río de tanta conmoción y alegría cuando recuerdo que con mi padre, en lugar de un video-juego, nos íbamos a remontar barriletes al Challao, en Mendoza y al medio del campo, aprovechando los vientos cálidos de la estación.

Soy Risonario, cuando recuerdo que en mis años juveniles, buscábamos mujeres inteligentes bellas y pobres en vez de ricas y tontas como ahora que tal vez, te salven de la declarada  imbecilidad que el Altísimo te dio en vida para castigar tu maldad.

En mis épocas, las mujeres, buscaban hombres como yo, pobres pero llenos de alegría y risas y música, para llenarlas de amor y felicidad y, no de dinero en los bolsillos a cambio de sexo metalizado.

¿Quién les dijo que estaba bien aspirar toda la vida a tener un auto o un carro? ¡Está pésimo! Es una mera prolongación de los autos laaargos de trompa, con gente corta de genio  pues, el hombre, tuvo de aliado a su mejor amigo, el caballo, ahora torturado y perdió a su socio natural.

El automóvil, es una extensión del querer ser un millonario ridículo, vivir entre caucho, plástico y metal, atropellar a un ser humano, pagarlo por monedas y encima cobrar el seguro por los daños a la máquina.

En cambio, es genuino, querer y dar protección de un techo a una familia. Es, desde la época de las cavernas, el estado natural del hombre. El refugio del amor, el calor del fuego de la naturaleza y donde nacían los niños o criatura del Altísimo.

Yo quiero ser un Risonario. No me interesa el dinero. Me gustaría despertarme como esta mañana, tener una idea, sonreír de contento al darme cuenta que mis neuronas, todavía funcionan, darme una buena ducha y luego de un café, sentarme a escribirles estas reflexiones para que se rían, de mí, de ustedes y se olviden de todo sueño ridículo de grandeza áurea.

El oro, es parte de la mentalidad de la prehistoria cuando era un “valor”. El oro, ya no es valor. Valor es la moral, la ética, la conducta, los hijos del Altísimo, un vientre materno, un león salvaje, un pez en su agua fresca, un gato que trepa a un árbol, un elefante y su bramido, un estudiante en un examen, una niña que se enamora, un madre que está pariendo…eso es valor.

El resto, lo tienen los millonarios.

Nosotros, los Risonarios,

¡Tenemos la vida!

¡Buenos días!

 

Juan Mangione

Director

10:38, 22 de septiembre de 2018.

 

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