In 3, 2, 1 …

Estábamos en 2050 y se había declarado el Fin de la Demencia Humana. Maggiorano, ya no podía ser acusado de ningún tipo de desvarío por cuanto, su pretendida enfermedad psicotrónica, había desaparecido del Universo.

Más aun, se sentía fuera de la locura puesto que, sospechaba que provenía de Lupus, la Constelación al Sur de Libra, que tanto amor le provocaba y allí, esos males fueron infrecuentes. Sólo de vez en cuando, levantaba los ojos húmedos y miraba hacía La Constelación del Lobo y se entretenía, buscándola.

Había mantenido una relación enfermiza con una mujer que nunca conoció pero, supo intuirla por sus facultades extrasensoriales. Ella, había comprado con su energía corpórea un pasaje en Virgin Flights a la Velocidad «C» porque, dado que él nunca aceptó  viajar y empeñar su tiempo T1 en las ocupaciones y a las distancias D2 de Ella, esta mujer se fue con el Sr. Número 2 a pasear por el Universo.

Ya existían las Computadoras Cuánticas para el Diseño de Materiales, por lo que le encargó a Virgin Flights, su propia nave y se le realizó un trabajo especial, a la medida de dos personas y una sola idea: disfrutar las Constelaciones Menos Sospechadas.

Aprovechó el Proyecto Galileo, el que daba vuelta  con sus 26 satélites en órbita alrededor de la Tierra y vio al mundo girar todo el tiempo que quiso.

Con su gafas de Realidad Aumentada, lo buscaba en todo el Universo, a este pobre y sencillo Sr. Número 1 que decidió quedarse en la Dimensión de su Propia y Relativa Velocidad 1 y Tiempo 1. De ese modo, según Albert, Ella y el Sr. Número 2, envejecerían menos y el pobre vagabundo de la Tierra, sería mucho mayor cuando aquellos regresaran.

Así es que Ella y su novio, viajaban a 300 mil kilómetros por segundos y Maggiorano, se movía con la tierra de invierno a verano a  una relación de 30 km por segundo. ¡Ni comparación! Sería un viejo caduco y perimido, siguiendo cualquier cálculo racional y al cabo del retorno de cualquier viajero a la velocidad de la luz.

Como ya se había logrado una densidad de 100 átomos por bit, Ella, se conformó con ver al Universo en su Explosión Binaria y Cuantificable al tiempo que se cargaban los datos en su Noósfera inserta en el cerebelo.

Tenía el know-how total, pero,le faltaba el vagabundo. El mismo que el propio Disney quiso retratar una centuria antes, utilizando una perrita fina y un macho que comía spaghetti.

Ella, sabía que las computadoras habían logrado la intuición por la vía estadística y la máquina de a bordo de Virgin Flights le dijo, «-¡El viejo, se va…!».

Decidió emprender el regreso, sin ni siquiera pensar que el Sr. Número 2 estaba todavía con ella, en la misma nave y viaje. Aprovechó, el estallido de dos nuevas estrellas en Sagitta y su agujero negro, para darse un salto por el vínculo espacio-temporal de Einstein-Rosen y llegar a la Tierra antes que el viejo partiera.

Aterrizó con el rostro casi descompuesto por la prisa. Se bajó de la nave y, tanto Ella como su acompañante, apenas manifestaban física y mentalmente, unos días más de vida.

Su handcomputer le transmitió un mensaje a su chip cerebélico:

«-¡No te alflijas ni te apures!

The man is 99 and about to die,

In 3, 2, 1…»

Juan Mangione

16:37´

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