¡Como me dicen «Torta»… pues festejemos por Gabriela!

¿Por qué una torta y qué se festeja?

Primero y principal porque en breve, estaremos festejando el cumpleaños de mi hermana y se merece algo para festejar bien rico. En segundo término, como este país llamado interna e internacionalmente, «Argentina», me han bautizado con el sobrenombre de «Torta» por mis relaciones con las mujeres».

Es por ello que, una vez más, me voy a relacionar con una mujer de mi vida y les puedo asegurar a ustedes, a mis padres y a su marido e hijos, que hago honor al nombre de «Torta» porque ella, me encanta pero, nunca tuve nada personal ni privado.

Una mañana soleada:

Eran las 07:30 de la mañana de aquel día 11 de noviembre de 1969 y sonaba el timbre de casa sin cesar. Cuando reaccioné era mi tía Norma que gritaba por las hendijas de la puerta de la cochera: «¡..levántense grandulones, han tenido una hermana..!

Me levanté muy contento, me di una ducha, me puse el uniforme de saco azul y pantalón gris del colegio, una camisa blanca y una de mis corbatas favoritas que era  una, de corte ancho, con rayas azules y rojas en diagonal y anchas también.

Me tomé un trole y un colectivo y llegué al Hospital Español de Mendoza, donde me encontré con mi padre y otros familiares, incluyendo a Daniel que no sé en qué parte de la salida o del relato lo había dejado.

Me contó, luego mi padre que, cuando se prendió la luz rosada, él se dijo: «… eso es para otro…» Luego de esto, apareció la enfermera con una bebita en los brazos y solicitó en voz moderada al papá de la beba Mangione. Mi padre dijo: «… no puede ser… mi señora compra varones..!» Ella, le respondió sorprendida y con humor: «- ¡..pues…. es suya..!»

Cuando me encontré con mi hermana:

La niña ya estaba con mamá en su habitación y era muy bonita, flaca y larga, había nacido con más de cuatro kilos y por cesárea. Mamá, había preparado todo su ropa y la esperaba con los mejores agasajos dignos de su tal vez, último hijo o hija. Así fue. No tuvo más que esa y allí pararon la fábrica de chicos.

¿Qué imaginan que hace un joven de 15 años al tener una hermana y por ser la única?

Pues, como tenía tres amigas de la Familia Rubio, cuya madre era profesora de Inglés y yo, respetaba mucho, me fui a las 9 de la mañana a avisarles que tenía una sorpresa. Me hicieron entrar, me invitaron una taza de café. les conté las buenas nuevas y de allí, como vivían en el centro y a 5 cuadras de mi colegio, me fui caminando a la escuela.

¿Cómo ingresa un alumno a las 10 horas y sin previo aviso?

Cuando trasponía el umbral de la puerta del Colegio San Luis Gonzaga, me atacó un preceptor y me dijo:» Mangione, ¿de dónde y por qué ingresa a estas horas de la mañana?»

Bien, no teniendo más que expresar mi alegría le dije: «¡Disculpe, es que mi madre ha tenido una hermanita y me fui a verla… ya sigo con todo normal! El preceptor, se contentó con la afirmación a pesar que yo me presentaba carente de todo certificado pero me dijo: «- bueno, pase al curso.»

Como teníamos un grupo de cuatro o cinco compañeros de  grupo de secundario, les comenté las buenas nuevas y nos divertimos mucho pues, les cuento que tengo 3 compañeros de colegio, cada uno de ellos, miembro de familias de 9 hermanos así es que para ellos, yo estaba en la mitad del jaleo de soportar una manada más de hermanitos.

Gaby y los estudios:

Debo decir que en la Escuela Primaria, en Las Patricias Mendocinas, fue impecable al igual que en el secundario, en el Colegio Martín Zapata. Luego se dedicó a la Cerámica en la Universidad Nacional de Cuyo y siempre fue buena, hacendosa, de buen gusto, alta estética y sentido común. ¡Esa es la hermana que tuve y tengo!

Qué paso con el amor?

Pues que llegó y de repente. Él es su novio desde los comienzos de la pubertad, única novia de Néstor desde los 17 años y actual  matrimonio y padres de Francisco y Pablo. Son padres ejemplares y los chicos, son un orgullo de comportados y educados, por demás está decir que son estudiantes pese a que las cosas están muy difíciles.

La solidaridad: ¡cuando más lo pienso menos lo creo!

El 16 de junio de 2010, tuve un fallido intento de suicidio que a muchos le hubiera encantado que prosperase y a otros,  que siga vivo así, sigo sufriendo y me castigan por partida doble, como piensan muchos que no ocultan este oscuro deseo y sus prácticas asociadas.

Ingerí 30 pastillas de un fuerte soporífero que el Dr. del Barrio me dijo «…con esto vas a dormir…!. Eran tan caros que los pagó mi amigo Ricardo. Una noche, tomé uno y a la noche siguiente, aquella noche del 16 de junio, los otros 29 en grupos de 7, 8  ó 9 por vez, hasta terminarlos.

Tuve sensación de descompostura de inmediato, digamos a los veinte minutos, luego se aceleró mi corazón que casi estalla (era el diagnóstico en caso de exceso) y mi presión bajó tanto que me quise levantar para avisar a mi madre y me caí al suelo y deliraba de la falta de irrigación cerebral.

Me encontró mi madre, llamó a mi primo Pancho que es médico clínico, llamaron al Servicio Coordinado, me llevaron al Hospital Lagomaggiore y quedé internado un día por lavado de estomago y luego de allí al Neuropsiquiatrico Carlos Pereyra.

¿Quiénes se hicieron cargo?

Pues mi madre que ya falleció hace seis meses y, naturalmente, mi hermana que fue mi tutora y se hizo cargo de mí, hasta sacarme los viernes a la tarde, llevarme a comer a su casa hasta la noche del domingo o lunes por la mañana.

Estuve internado y controlado por Gabriela y Néstor, desde el 17 de junio hasta el 5 de julio. Me pareció interminable. Estaba rodeado de maniáticos, abusadores sexuales y desquiciados que, Quiera Dios, salgan de sus sufrimientos lo antes posible y para siempre.

Epílogo y 49 años de vida:

Luego de eso, mi relación con mi hermana a quien yo llamo «ratón», es la misma que cuando nació. Cálida, afectuosa, quiero a su gente y ellos a mí.

Les deseo lo mejor: Gabriela y Néstor son irreprochables como maridos y padres y sus hijos, de lo mejor. Francisco ya tiene su novia, la linda Carolina y Pablo, todavía no tiene novia pero, ya es estudiante y encamina su vida muy bien.

Tienen tres mascotas, todos perritos, Draco, Mily y Rocco. Difícil convivencia pero saben que han llegado a un hogar que quiere a los animales y no los van a dejar morir gratuitamente.

Como aprendí de mi amigo, el «Negro Moreno», formalmente, el Dr. Osvaldo Moreno, las mujeres son «portadoras de la especie humana». De allí, todo mi respeto por ellas, por las que conozco, por las que conocí, por las que nunca veré -ni de casualidad-, y por mi hermana, la que junto a mi madre, fue la única mujer que ha estado en mi vida, sin tener nada conmigo pero teniendo la posibilidad de haberme salvado la vida.

¡Gracias, Gaby!

Juan Mangione

11 de noviembre de 2018.

 

 

 

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