Equilibrio y Armonía

De acuerdo con la Mecánica Celeste, el Gran Isaac Newton, sentó las bases para que la siguiente fórmula, se tornase universal y perenne en el seno de la física y de la humanidad como ambas, una sola cosa:

Ley de Gravitación Universal

F= G x (M1xM2)/ R2

Donde F es la Fuerza de atracción de los dos cuerpos en cuestión y,

G, es igual a la constante de Gravitación Universal, G = 6,67·10–11 Nm2/kg2.

Este valor de G, se lo debemos a los estudios empíricos de Henry Cavendish quien, lo determinó en un laboratorio británico en 1798.

Los cuerpos celestes, se atraen según sus masas y rotan uno en torno al otro según correspondan esas masas y, de acuerdo con la fórmula universal dada por el genial aporte de Newton.

Eso ya no admite discusión, al menos que nos refiramos a la Teoría de la Relatividad de Einstein, que sería el relato que, para Maggiorano, ocuparía otros volúmenes y no este, que nos había dejado en un documento virtual de Cuentos Infantiles.

“-Así, la Tierra gira alrededor del Sol y la Luna, alrededor de la Tierra y con ella, alrededor del Sol. Es una cuestión que se repite en todo el Cosmos, lo que quiere decir, Orden y lo contrario, es el Caos o bien, Desorden.

Cosmos, también es Estética sino, piénsese en Cosmética, y su contrario, Caótico”, – dejaba escrito, Maggiorano, en una de sus últimas notas.

Esto, en lo físico y en cuanto al Equilibrio, así pues, cada vez, que Maggiorano abría Twitter.com, giraba alrededor de Caterina y, era apenas un planeta menor y ella, un Sol gigante que lo irradiaba e iluminaba.

En cambio, tenía satélites iluminados por los Rayos de la Música, como Alma, un pequeño satélite que, cada vez que miraba a su alrededor, estaba dando vueltas con su improvisación, sus composiciones bellísimas y llenas de Armonía, la misma Armonía que tenía la voz de Caterina o las curvas de esa mujer, esplendorosa, ¡al fin de cuentas!

Eso, es por el lado de la Armonía. En la vida de Maggiorano, nunca hubo Equilibrio pero si, conoció la Armonía pues, había existido, una vez que se encantó con su Sol, Caterina y otra que lo destelló su pequeña lunita, Alma.

Eso era la Armonía de vivir la Estética o El Cosmos que no eran otra cosa que el Orden. El Orden del Universo, el Orden de las Cosas, el de hombres y mujeres, adultas y niñas.

Para el Teorema de Shanon, Información, es todo aquello que es inversamente proporcional a la Probabilidad que ese Evento ocurra así es que:

Teorema de Shanon:

I(E)=1/Ln (P(E)

Para Maggiorano, la vida tenía sentido, en el mismo tenor que la Información cobra vida: sólo si es escasa o poco probable que ocurra el evento en cuestión. Para Maggiorano, las cosas de masa, no eran atrapantes. Tampoco las de élite, sino ¡las de excepción!

Digamos que, en la vida ajetreada de nuestro personaje, todo lo que era improbable, era altamente satisfactorio y le daba placer y de eso había vivido tantos años de vida. Así fue como cuando se graduó de ingeniero o terminó sus cursos de ingles y así muchas cosas más… y, ¡pobre! Maggiorano, vivió de las Probabilidades y no de los Hechos Concretos.

Repasando los conceptos entre los que pudo vivir y, aquellos en los que vivió, se diría que, a la Gravitación Universal, siempre la ignoró –pues, argumentaban que no tenía los pies sobre la tierra-, y la Ley de Shanon o Probabilidades de la Información, le habría fascinado pues, se había manejado siempre con las insólitas chances de que algo ocurriese.

Será porque nunca conoció el Equilibrio pero sí la Armonía; será tal vez, porque nació en el siglo XX y murió en el XXI. Será porque tuvo formación técnica; será porque lo habían clonado más de una vez y ya no sabía qué número de copia era o bien, si era el original o tal vez, ¿será que el amor de Caterina le demostraría que era real y único?

Sea una de todas estas o alguna disquisición adicional que no se le ocurrió al repasar su vida a los 63 –según contaba en su tablet-, él era un Concepto Armónico que gravitaba los sentimientos nobles, escapaba de los soles ardientes, se le acercaban lunitas fascinantes y siempre giraba en torno a un Astro de Gran Cosmética, y con Armonía como la que él quiso encontrar, girar en torno a ella, y vivir encandilado desde que algo, alguien o una Fuerza Superior, lo dejó en este planeta.

Hasta otro día!

Juan Mangione

Director

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