Aspiraciones

Estaba triste. Él no lo sabía, pero tenía que existir alguna razón para estar así. Pensó en la forma de vida que elegiría si volviese a nacer y se dijo que querría ser pájaro pero, ¿qué hacen las aves durante las tormentas?

Creyó que sería bueno volver como su animal favorito, el delfín pero, ¿cómo juegan los delfines por la noche y en la inmensidad del océano? Descartó ser perro o caballo, aunque mucho le gustaban. Ocurre que  estos pobres animales, corren una suerte muy dispar e inesperada en una sociedad cruel.

Reflexionó acerca de cómo le gustaría estar constituido y le gustaron algunas ideas. Por ejemplo, le hubiera gustado tener por cerebro, una calesita y por corazón, un payaso. Hubiera disfrutado teniendo manos para una sola tarea y pies que caminasen hacia un  inequívoco destino.

Le hubiera encantado una nariz para oler el celo de las hembras y tener ojos sólo para la amada. ¡Qué feliz habría sido con un trabajo de juglar y una noticia por día! ¡Qué bien le habría venido vibrar con  sólo una melodía y con ella, encontrar reparo e inspiración!

Le hubiese encantado no sufrir metamorfosis y perfeccionarse en ser siempre el mismo e inmutable niño pero, lamentablemente, no podía. Su destino era tirano.

Comprendiendo que no podía modificar la esencia de lo que se constituía en los ejes de esta triste vida, tomó el teléfono, ordenó un bombardeo en una guerra, destituyó a un político de segunda categoría, llamó a su esposa y a una de sus amantes.

Al salir de su oficina, empujó a unos chicos de la calle y se conformó con la génesis y el rol de poderoso que tanto le había costado y que ahora, tanto despreciaba.

 

Juan Mangione

Director

El original, data de 1993.-

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