¡Este mundo me ama!

Porque provengo de una isla por donde pasaron todas las culturas,

Este mundo me ama.

Porque por eso mismo, llevo en mi sangre todas las sangres del planeta,

Este mundo me ama.

Porque soy simplemente, el hijo de un hombre y una mujer,

Este mundo me ama,

Como su hijo, también.

Porque nací en un suelo grato y considerado,

Amo todos los suelos del mundo y por ello,

Este mundo me ama y reclama también.

Por el idioma de infancia,

(como reza María Elena),

Y el inglés del anglosajón,

El portugués que me dio entrada a

Los grandes de esa lengua y,

Por el italiano y el francés que balbuceo que

Me trajeron vida y amigos del Viejo Mundo,

Por eso también,

Este mundo me ama.

Me aman judíos y cristianos porque a ambos he amado con vehemencia.

Me aman las religiones del planeta porque a todas amo y a todas respeto y,

Simplemente, por eso,

Este mundo me ama.

Amo al mundo árabe pues, fue él quien me dio el Álgebra.

Amo las mujeres inducidas en su arquitectura y por eso,

Ese mundo, también me ama.

Amo la música como a ninguna de las artes pues,

Antes de ver, simplemente escuché la música de mi madre.

Antes de leer murmuré mi propia canción de cuna y por eso,

Sólo por eso,

Este mundo también me ama.

Amo las letras y la literatura me ama pues,

Ha sido el camino de liberación

De la bestia que llevo adentro y por ende,

Ha sido el camino de salida de mi sempiterna locura.

Por eso, además de lo escrito,

Ese mundo también me ama.

Amo los amigos desde que tengo uso de razón y ellos,

A cincuenta y cuatro años de edad,

Me aman hasta morir por mí.

Amo a los que conozco desde hace esos mismos años y

También amo a quienes sin ver, han dado su vida por mí.

Yo también daré la mía por ellos.

Por eso y solamente por eso,

Este mundo, también me ama.

Amo a la condición humana y a las mal llamadas razas humanas.

He amado a la mujer blanca, negra y mestiza y considero que,

Por eso, sólo por eso,

La mujer de todas las razas, me ama.

Amo a mis alumnos –como ya lo escribiera anteriormente-,

Como he amado a mis profesores de la escuela y de la vida.

Amo el pasado que me dio esta mente a veces, débil,

A veces, imbatible.

Por esa escuela, por esos alumnos y profesores,

Este mundo también me ama.

Me aman mis mayores y así me han amado siempre,

Como yo amo las vidas que van llegando a mi vida.

Sean de mi sangre o de las sangres que el Gran Señor

Puso en mi camino,

Amo a mayores y menores y por eso,

Este mundo también me ama.

Amo cada pedazo de este planeta y a cada uno de sus habitantes pues,

Todos estamos sobre el mismo territorio universal, único y habitable.

Por eso, todos los ocupantes de esta nave millonaria,

También me aman.

Amo el vino y el vino me ama cuando se desliza por mi garganta.

Amo el Syráh porque fue el Vino del Señor y también,

Amo a todos los vinos del mundo,

Por más pequeño que sea el terruño y por eso,

Esos terruños,

También me aman.

Amo la guitarra que dejó el Moro en la Península y por ello,

Le canté canciones al mundo.

Amo las notas de sus cuerdas y sus cuerdas me dieron melodías propias y ajenas.

Por eso, todas las guitarras del mundo,

También me aman.

Amo mis manos porque con ellas descubrí la piel de la mujer,

Tensé la cuerda de la guitarra, toqué la tierra de mi tierra,

Me llevé el primer alimento a la boca,

Acaricié la frente del vencido y la posé sobre el hombro del vencedor y por eso,

Además de todo lo expresado, todas las manos me aman.

Amo a mis miopes ojos pues ellos,

Aman al mundo que vieron y esas imágenes,

No se encuentran en la Sala de Emilio, El Bibliotecario de Imágenes.

Por eso, sólo por eso, todo lo que he visto,

Paradisíaco o demoníaco, también me ama.

Y si bien, considero que no es ciencia,

Amo el signo que me dio el zodíaco pues,

Vengo del planeta de lo oculto para que así,

Pueda amar la prensa que hizo mi vida pública.

Por eso, amo al zodíaco, los astros, la magia,

Lo oculto y lo público y por semejante castigo de los dioses,

Este mundo, con mi signo signado desde el primer día,

También me ama.

Amo al rico y al pobre porque rico he sido en amores y pobre,

A veces, hasta por decisión.

Amo todo lo que la contrariedad creada entre riqueza y pobreza ha tocado

Con su mano, pues, todos esos tonos he conocido en mi vida.

Por esto, por la sabiduría de vivir las dos caras de la moneda,

Este mundo también me ama.

Y aunque parezca una rareza literaria,

También amo a mis enemigos pues,

Ellos me aman por el tamaño de su rival.

Si pudieran, me amarían incondicionalmente

Y me tendrían de su lado pues,

Por eso, y tantas hechos que he narrado,

El Hacedor, me dijo esta tarde que

Este mundo me ama.

Juan Mangione

Mendoza, 6 de agosto de 2009, 18:45.

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